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4/23/15

Vogue Británica en la Primera Guerra Mundial

La primera edición de la revista Vogue Británica se publicó a finales de 1916, en un momento convulsionado para toda Europa y el mundo, pues se estaba desarrollando la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Y desde el inicio de la publicación Vogue británica logró ser la verdadera revista autoridad en el mundo de la moda, con artículos que trascendían al público especializado y que hoy en día, tal como fue su filosofía desde el comienzo, es considerada la “Biblia de la Moda”. Vogue tiene un público específico, temas y editoriales dirigidas a la clase alta, compartiendo con sus lectores un verdadero estilo de vestirse de una forma moderna, elegante y a la vanguardia de los principales diseñadores del mundo.

A diferencia de la edición de la revista Vogue de Estados Unidos, la versión británica logró consolidarse primero gracias a su éxito comercial, el gran número de páginas de publicidad vendidas y al tono editorial que logró desde las primeras ediciones. La Vogue británica impuso un estilo editorial único. Y aunque el centro de los artículos, fotografías e ilustraciones era la moda, la publicación no dejó pasar el momento político y social que se vivía en esos años.


Durante la Primera Guerra Mundial la editorial Condé Nast tuvo la misión de editar una revista que tenía el reto de ser enviada a Estados Unidos, debido a la falta de papel en la época y problemas de distribución física. Por esto la versión inglesa de Vogue tuvo la oportunidad de ser diferente, gracias al estilo editorial que incluyó la cobertura de temas como salud, belleza, deportes y notas sociales, con la diferencia del uso de palabras propias del inglés británico y un estilo de redacción diferente. La primera editora de esta revista fue Elspeth Champcommunal y su reto fue crear un estilo propio que lo logró y que superó las expectativas por su éxito comercial y aceptación del público de la época. Una vez concluyó la Primera Guerra Mundial, Champcommunal estuvo al frente de la revista por cuatro años más (1922). Hoy, al igual que la edición de Estados Unidos, la Vogue británica es una de las revistas más importantes y solidas de Europa, por su circulación, valor de la pauta comercial y la participación de las principales personalidades del mundo del espectáculo y moda.


El Papel de la Mujer en la Segunda Guerra Mundial


Me llamo Melissa Strinck soy una mujer de 34 años nací en Londres, tengo 4 hijos y en este momento me encuentro trabajando como traductora de mensajes durante la Segunda Guerra mundial. Tengo que confesarles que años atrás no hacia nada diferente a ser una ama de casa, criar a mis hijos y estar pendiente de todo en la casa. Pero con llegada de la Segunda Guerra Mundial y mi marido se fue a la guerra dejando sus empleo libre, nosotras las mujeres tuvimos que entrar a cubrirlos un poco. Tengo amigas que trabajan como pilotos, traductoras, enfermeras, paramédicos y choferes y lo bueno de esto es que nos permite salir de casa y hacernos valer como personas y aportar un poco a la casa.
Yo me enteré de este trabajo mediante un mensaje en radio donde llamaban a traductoras, comunicadoras, y enfermeras, esto nos hizo unirnos al movimiento y aportar un granito de arena en la guerra. Esto me permitió sentirme en libertad y ser independiente, algo que deseaba desde años atrás pues ya estaba cansada de ser solamente ama de casa. Empecé a ganar algo de dinero y con esto podía apoyar en la casa. Me siento una mujer orgullosa de ayudar a mi país y de sentirme capaz de trabajar haciendo algo.  Gracias a esto se respeta hoy en día mucho más el papel de la mujer y esto me ha permitido crecer como persona y trabajadora. 

Diana Vreeland en sueños


La cita era a las tres de la tarde y a esa hora llegué muy puntual, estaba muy nerviosa. Ahí podía conversar con la gran Diana Vreeland y  conseguir la oportunidad de poder entrevistarla era algo increíble. Entré a su casa un poco temerosa e inmediatamente me encontré con unas paredes rojas muy llamativas. Me atendió su asistente y me dijo que me sentará que ella ya venía. Lo hice aunque realmente estaba angustiada. Como a los 10 minutos llego ella, muy amable me saludó y me dijo “Hola María es un gusto para mí tenerte aquí” - yo temerosa le contesté “Muchas gracias Diana es usted muy amable”; ella me contesto “Cuéntame qué quieres saber que solo tenemos 15 minutos porque ahora debo salir a otra reunión” y yo le dije  “Diana a ti que fue lo ¿qué te gustó más de trabajar para la revista Vogue o con la revista Harper´s Bazaar?”.  Ella se sonrió y me dijo “Me gustó mucho trabajar en los dos, pero no es un asunto fácil. Hay muchos egos y mucha competencia cuando lo importante y lo que debería relucir es la moda. Trabajar en cada una fue diferente y me lo gocé muchísimo, aprendí mucho, conocí gente muy talentosa, diseñadores, maquilladores. Aunque tengo que confesarte que me costó un poco más de trabajo en Harper´s porque era mi primer trabajo, no tenía experiencia y quería destacarme. Quería cautivar a la gente, mientras que en Vogue ya tenía un poco más de recorrido, ya había cometido errores, y había aprendido mucho. Creo que fue increíble poder trabajar en estas dos revistas tan grandes”. Yo sonriente le contesté “Me imagino que fue algo fantástico, pero, cuéntame ¿cómo fue trabajar en el Metropolitan Museum of Art después de haber trabajado con revistas?”. Ella me miró y me dijo: “No fue nada fácil, fue un cambio muy grande pero creo que aprendí muchísimo y deje muchas cosas para que el mundo conociera. Después de doce exposiciones que presenté creo que algo tuve que haberle dejado a la sociedad.

Yo dije “Claro que sí, nos dejaste cosas magnificas, finalmente una última pregunta hacia donde creerías que debería ir la moda”. Ella me sonrió y me dijo “La moda tiene que seguir creciendo, los jóvenes de hoy en día tienen que estudiar, conocer de su pasado, de sus historias, de diseñadores para que hagan creaciones locas y cosas fuera de lo común, experimentar tienen que hacerlo es la única forma de que crezcan y aprendan”. Yo le dije, “tienes toda la razón muchas gracias por tus consejos, fue un placer conocerte” me dio un abrazo y en ese instante desperté.



2/7/15

La Reina de Nueva York


Caroline Webster fue conocida como la “soberana de los 400” por el número exclusivo de invitados a sus eventos, que llegaba a esa cifra. Fue esposa de William Backhouse Astor y madre del Coronel John Jacob Astor IV que murió en la tragedia del hundimiento del Titanic y quien fuera poseedor de una de las más grandes fortunas estadounidenses de la época, estimada en aproximadamente 150 millones de dólares.

Ella, desde joven fue amante de las fiestas y le gustaban los eventos sociales con sus amigas. La sociedad era su estilo de vida, disfrutaba el reunir a la gente poderosa y rica de la ciudad, organizar banquetes y comidas especiales y para todas estas ocasiones tenía el respaldo de su hijo quien viajaba constantemente a Europa y le traía vestidos con los mejores diseños y materiales, prendas realmente exclusivas que solo se encontraban en ciudades como Paris y Londres.
Ella disfrutaba de sus fiestas, era reconocida como una de las personas mejor vestidas de la ciudad, con trajes muy hermosos, con la más alta calidad de  hilos de la India , creados  por los mejores diseñadores del momento y esto la llevaba a destacarse y a llamar la atención de todos .

Después de organizar un gran número de fiestas decidió abrir su propio espacio en Newport Rhode Island en una mansión conocida como Beenchwood donde había espacio para 400 personas, con una pista de baile con espacio suficiente para que todas estas personas pudieran bailar y disfrutar un buen rato. Así 400 era el número límite de sus miembros y por esta razón se le conocía como la Reina de Nueva York. Precisamente esta lista del exclusivo grupo de los 400 era regularmente consultada por el periódico The New York Times para así documentar los eventos y todos los movimientos de las familias destacadas e ilustres que conformaban la nobleza estadounidense.

Además su familia era dueña del hotel Waldorf Astoria pero debido a los continuos viajes Europa de su hijo, donde  aprovechaba y le compraba increíbles vestidos a su madre Caroline, John Jacob  pensó en crear un nuevo hotel donde se recreara el lujo, buen servicio y majestuosidad de los diferentes edificios y hoteles Europeos. Con esa inspiración abrió sus puertas en 1904 el hotel St. Regis New York con un gran diseño, decoración y tecnología que ningún otro sitio contaba en el momento.

 Caroline,  la madre de John Jacob continuó organizando las grandes fiestas de la sociedad Newyorkina en este nuevo hotel  y esto hizo que la familia fuera  una de las más reconocida y el hotel se convirtiera en un ícono de New York y en uno  de los  más visitados de la época. Nadie hacía fiestas como las de Caroline Webster, ni nadie  tenía el buen gusto para vestirse como ella lo hacía, por esto fue llamada la Reina de Nueva York.